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Posts Tagged ‘Curetes’


Ya que hemos retrocedido en el tiempo para conocer algunos sucesos previos al fatal desenlace del mito del Minotauro, aprovechemos para ver algunos episodios significativos de Minos y su peculiar familia antes de la llegada de Teseo a la isla de Creta.

1.3. Glauco

A Crateo le pasaron algunos hechos curiosos que veremos más adelante; a Deucalión le cupo el honor de ser padre de Creta e Idomeneo, uno de los pretendientes de Helena, que ganó merecida gloria durante la guerra de Troya; y Androgeo murió joven por los recelos del rey de Atenas, Egeo. Ahora bien, al cuarto hijo de Minos, a Glauco, el destino le deparaba protagonizar un suceso asombroso: regresar de la muerte.

Cuenta Apolodoro que, cuando era aún un niño, Glauco se cayó en una enorme tinaja de miel mientras perseguía un ratón. Cuando advirtieron su ausencia, Minos consultó a los Curetes [1] dónde podía encontrarlo y estas extrañas criaturas le aconsejaron que reuniera a cuanto adivino se encontrase y les preguntara de qué color era una vaca tricolor que tenía en sus rebaños [2].

Así lo hizo Minos y fue el renombrado Poliido quien supo la respuesta: la vaca era del color de la zarzamora, cuyo fruto cambia de color a lo largo de la estación. Asombrado, Minos le preguntó dónde estaba su hijo Glauco y Poliido no tardó en descubrirlo gracias a su prodigiosa habilidad.

Tras sacar al niño muerto de la tinaja, Minos encerró al adivino con el cadáver en una tumba y le ordenó que lo devolviera a la vida. Ya a solas, Poliido estaba consternado. ¿Cómo iba a conseguir algo así? Vaticinar el futuro no era tan complicado para quien poseía el don y el conocimiento, pero rescatar a alguien de entre los muertos no era tarea baladí.

De pronto, una serpiente se acercó al cadáver. Temeroso de que Minos se enfadase si descubriera el cuerpo maltratado, Poliido mató a la serpiente de una pedrada. Entonces apareció una segunda serpiente que llevaba en la boca con un poco de hierba con la que recubrió a la primera, que al poco resucitó. Maravillado, Poliido cogió un poco de esa hierba y la puso encima del cadáver de Glauco que, como la serpiente, no tardó en volver a la vida [3].

Generoso debería haber sido Minos con Poliido por dvolverle a su hijo, pero ya hemos visto que era bastante ingrato y, en vez de premiarle, le amenazó con la muerte si no le enseñaba a Glauco el arte de la adivinación.

Como no le quedaba más remedio, Poliido le contó sus secretos a Glauco y se embarcó rumbo a Argos. Pero justo antes de partir le dijo al niño que escupiera en su boca y al hacerlo Glauco se olvidó de todo lo que había aprendido [4].

poliido y Glauco

Poliido y Glauco en la tumba. Kylix (c. 460 a.C.). British Museum, Londres.

En el interior de una tumba acampanada, Poliido a la derecha observa el suelo. Glauco está envuelto en un sudario y en la parte de abajo se distinguen las dos serpientes.

 

[1]. Los Curetes eran unos seres divinos que habían cuidado a Zeus cuando su padre, Cronos, quería matarlo. Lo custodiaron en una cueva muy profunda de la isla de Creta y para que Cronos no pudiera escuchar los infantiles lloros de Zeus se pasaban el día danzando y montando jaleo.

[2]. En la Antigüedad abundaban los augures. A diferencia de la religión católica, en la que los dioses rara vez hablan a los hombres, en Grecia y Roma los dioses estaban mucho más cerca de los humanos y se les consultaba cada vez que se iba a realizar una empresa importante. Algunos adivinos trabajaban en los templos y era casi el dios quien hablaba por su boca, pero además se encontraban en aldeas y ciudades gran cantidad de profesionales de la adivinación. (Te recomiendo que leas El asno de oro, de Apuleyo, si te interesa saber más sobre el mundo de los augures en la Antigüedad).

[3]. Según otras versiones, fue Asclepio, padre de la medicina, quien resucitó al pequeño Glauco, lo cual encajaría mejor con la aparición de una serpiente, animal con el que estaba asociado (como Atenea a la lechuza). Sin embargo, en muchas mitologías, no es raro que la serpiente aparezca en mitos relacionados con la muerte y la resurrección (lo que quizá se explique en parte por sus periódicas mudas de piel, el veneno con el que paraliza a sus víctimas, que luego pueden volver a la vida, y sus costumbres subterráneas).

[4]. Fuentes

Apolodoro, Biblioteca mitológica. Libro III (3).

«Glauco murió cuando todavía era un niño al caer dentro de una vasija de miel mientras perseguía a un ratón. Ante su desaparición, Minos emprendió una afanosa búsqueda y consultó a los adivinos sobre la forma de hallarlo. Los Curetes le dijeron que entre sus rebaños poseía una vaca tricolor y que aquel que lograra adivinar su colorido también lograría devolverle vivo a su hijo.

»De entre todos los adivinos convocados Poliido, hijo de Cérano, comparó el color de la vaca con el del fruto de la zarzamora; y obligado a buscar al niño, logró hallarlo por medio de adivinación. Le dijo a Minos que debía recuperarlo vivo y lo encerró en compañía de un cadáver. Cuando se encontraba sumido en una gran perplejidad vio que una serpiente se aproximaba al cadáver; la mató de una pedrada, temeroso de morir también él si algo le sucedía al cadáver.

»Viene entonces otra serpiente y al ver el cadáver de la anterior se aleja, pero regresa en seguida trayendo hierba con la que recubre todo el cuerpo de la otra; y en cuanto la hierba fue depositada, resucitó. Poliido, tras contemplar aquello admirado, colocó la misma hierba sobre el cuerpo de Glauco y lo hizo revivir.

»Cuando Minos recobró al niño, no permitió a Poliido marchar a Argos sin que antes le enseñase a Glauco el arte de la adivinación y Poliido, forzado a ello, se la enseñó. Pero cuando estaba a punto de zarpar le ordenó a Glauco escupir en su boca; al hacerlo así Glauco olvidó el arte de la adivinación».

Traducción de Julia García Moreno. Alianza, Madrid, 1993.

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