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Posts etiquetados ‘Pérdix’


1.2. El crimen de Dédalo

La historia del Minotauro está muy ligada a la de Dédalo, por lo que conviene que retrocedamos un momento en el tiempo para saber por qué se encontraba exiliado en Creta.  

Cuentan los mitos que Dédalo era un ateniense cuyo linaje ascendía hasta Erecteo, uno de los reyes fundadores de la ciudad. Arquitecto, artista e inventor, su genio era extraordinario. Entre otros logros, se le atribuía un talento sin igual para la escultura (de hecho, fue el primero en alejarse del rígido modelos de los kouroi y korai).

Tomó como aprendiz a su joven sobrino Talo, hijo de su hermana Pérdix, el cual demostró también un gran ingenio (¿vendrá de este mito el dicho popular de que el aprendiz siempre supera al maestro?). A él le debemos, por ejemplo, el utilísimo compás. Un día, inspirándose en la mandíbula de una serpiente o en una espina de pez, Talo inventó la sierra y a Dédalo le dio ya tal ataque de celos que cogió al pobre muchacho y lo arrojó desde lo alto de la Acrópolis.

Lo más probable es que el chico se despeñase sin más, aunque Ovidio sostiene que Atenea le transformó en un ave ingeniosa de vuelos cortos (¿la perdiz?). El caso es que se descubrió el crimen y Dédalo fue condenado al exilio, una de las mayores penas que se le podía imponer a un ciudadano. Para su desgracia, el lugar donde decidió huir junto con su hijo Ícaro fue la Creta del implacable Minos [1].

Los Kouroi conocidos como Kleobis y Biton.
(c. 590 a. C.). Santuario de Apolo en Delfos (Grecia).

Cuentan los mitos que fue Dédalo quien por vez primera esculpió seres humanos alejándose del hierático modelo de los Kouroi.

Kurois

Notas

[1]. Fuentes

Entre los diversos autores que trataron esta historia, se encuentran Apolodoro, Ovidio y Diodoro, que ofrece la versión más completa.

Apolodoro, Biblioteca mitológica. Libro III (15, 8)

«Dédalo, hijo de Eupálamo, era un excelente arquitecto y el primer inventor de imágenes. Había huido de Atenas por haber precipitado desde lo alto de la Acrópolis a Talo, el hijo de su hermana Pérdix, que era alumno suyo, temeroso de que lo sobrepasase con su ingenio; pues una vez que se había encontrado una mandíbula de serpiente, había serrado con ella un delgado tronco.

»Descubierto el cadáver, fue juzgado en el Aerópago y, habiendo sido condenado, se refugió junto a Minos».

Traducción de Julia García Moreno. Alianza, Madrid, 1993.

Ovidio, Metamorfosis. Libro VIII (240)

«En efecto, ignorando el destino, la hermana de Dédalo le había confiado su hijo para que lo educase, un muchacho de doce años cumplidos y espíritu capaz para las enseñanzas. Éste incluso observó la espina central de un pez, tomó de ella modelo y talló una hilera de dientes en un hierro afilado, inventando así el uso de la sierra.

»También fue el primero que unió dos brazos de hierro mediante una juntura de tal manera que, separados por una distancia constante, uno permanece en el sitio y el otro traza un círculo.

»Dédalo sintió envidia y desde la sagrada ciudadela de Minerva [Atenea] lo arrojó de cabeza, fingiendo luego una caída; pero Palas, protectora del talento, lo recogió y convirtió en ave, y en medio de los aires lo cubrió de plumas; aunque pájaro, su antigua fortaleza y vivacidad de ingenio pasó a las alas y a las patas; en cuanto al nombre, subsistió el que antes tenía.

»Sin embargo, esta ave no remonta mucho el vuelo ni hace nidos en las ramas ni en las altas cimas; revolotea cerca del suelo, pone sus huevos en setos, y tiene miedo a las alturas al acordarse de su antigua caída».

Traducción de Antonio Ramírez de verger y Fernando Navarro Antolín. Alianza, 1995.

Diodoro de Sicilia. Biblioteca Histórica. Libro IV (76, 1).

«Dédalo era de familia ateniense y se le consideraba uno de los Erecteidas, dado que era hijo de Eupálamo, hijo éste de Erecteo. Aventajaba notablemente a todos los demás hombres por sus dotes naturales y se dedicó con entusiasmo al arte de la construcción, a la ejecución de estatuas y al trabajo de la piedra. Fue inventor de muchos ingenios que contribuían al desarrollo de su arte y realizó obras que fueron objeto de admiración en muchos lugares de la tierra habitada.

»En la ejecución de estatuas superó de tal manera a todos los hombres que las generaciones posteriores forjaron sobre él el mito de que las estatuas que había esculpido eran absolutamente iguales a los modelos vivos; miraban y andaban, y en todos los aspectos guardaban las proporciones del cuerpo, de modo que la imagen modelada parecía un ser vivo.

»Al ser el primero en representar los ojos y en tallar las piernas separadas y asimismo las manos y brazos tendidos, era natural que fuera objeto de la admiración de los hombres. Los artistas anteriores, en efecto, esculpían sus estatuas con los ojos cerrados y con las manos y brazos caídos y pegados a los lados.

»Sin embargo, a pesar de ser admirado a causa de su amor por las artes, Dédalo fue desterrado de su patria, condenado por homicidio, por las razones siguientes: La hermana de Dédalo tuvo un hijo, Talo, que fue educado en casa de Dédalo cuando todavía era un niño.

»Al ser más dotado que su maestro, inventó la rueda de alfarero; y al encontrar casualmente una mandíbula de serpiente, se sirvió de ella para aserrar en dos una pequeña pieza de madera e imitó el cortante de los dientes. Así, cuando preparó una sierra de hierro y aserró con ella el material de madera que empleaba en sus trabajos, se consideró que había inventado una herramienta que sería de la mayor utilidad para el arte de la construcción. Inventó igualmente el compás y algunos otros ingenios por los que se granjeó gran fama.

»Pero Dédalo tuvo envidia del muchacho, y pensando que aventajaba largamente al maestro por su fama, lo asesinó alevosamente. Cuando lo sepultaba, fue descubierto, y cuando se le preguntó qué sepultaba, contestó que estaba enterrando una serpiente. Podría resultar sorprendente la singular circunstancia de que gracias al animal que había inspirado la construcción de la sierra se produjera, por medio de éste, el descubrimiento del asesinato.

»Acusado y condenado por homicidio por los miembros del Aerópago [el tribunal], se refugió primero en uno de los demos del Ática, cuyos habitantes recibieron por él el nombre de los Dedalidas. [77] A continuación huyó a Creta y, admirado por la fama de su arte, llegó a ser amigo del rey Minos.

Traducción de Juan José Torres Esbarranch. Gredos, Madrid 2004.

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